El mexicano siempre esta lejos, lejos del mundo y de los
demás. Lejos, también de sí mismo.
El mexicano puede doblarse, humillarse, agacharse, pero no
rajarse esto es permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad. El
rajado es de poco fiar, un traidor o un hombre de dudosa fidelidad, que cuenta
los secretos y es incapaz de afrontar los peligros como se debe.
El hermetismo es un recurso de nuestro recelo y
desconfianza. Muestra que instintivamente consideramos peligro al medio que nos
rodea.
El mexicano, contra lo que supone una superficial
interpretación de nuestra historia, aspira a crear un mundo ordenado conforme a
principios claros. Los norteamericanos proclaman la ausencia de instintos y
deseos, pero ls raíz de su pretensión es distinta y hasta contraria. La
norteamericana oculta o niega ciertas partes de su cuerpo y con mas frecuencia,
de su psiquis... Son inmorales y por lo tanto no existen.

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